martes, 6 de julio de 2010
DOS LUGARES PARA EXAMINAR LA CRISIS DEL CAPITALISMO
Larry's List
Crisis of Capitalism. Además, no dejen de ver este video:
Otro recurso importante es el volumen especial publicado por la revista THE NATION bajo el título "Inequality in America".
domingo, 4 de julio de 2010
How Goldman Sachs, Deutsche Bank, the traders at Merrill Lynch, and others caused the starvation of some of the poorest people in the world?
By now, you probably think your opinion of Goldman Sachs and its swarm of Wall Street allies has rock-bottomed at raw loathing. You're wrong. There's more. It turns out that the most destructive of all their recent acts has barely been discussed at all. Here's the rest. This is the story of how some of the richest people in the world - Goldman, Deutsche Bank, the traders at Merrill Lynch, and more - have caused the starvation of some of the poorest people in the world.
viernes, 25 de junio de 2010
Un puente de odio y pobreza
La pintada que se lee debajo del Puente Negro, de Ciudad Juárez, está de hecho en territorio estadounidense: “Sergio, tu muerte será vengada por el pueblo organizado y encabronado”. El mensaje lo dejaron jóvenes congregados en esta línea fronteriza el 12 de junio. Cinco días antes, el lunes 7, en este mismo lugar, un agente de la policía de Estados Unidos disparó contra Sergio Adrián Hernández, un adolescente mexicano de 15 años que le arrojaba piedras, y lo mató.
El asesinato, grabado en un teléfono móvil de una persona que cruzaba a pie el contiguo Puente de Santa Fe, ha sido la puntilla para la sociedad juarense, castigada por la violencia sexista y del narcotráfico y por la recesión que golpea su economía de frontera. “Hay una indignación unánime, no sólo porque era menor de edad, sino por la saña y el exceso de fuerza”, asegura a IPS el especialista en temas migratorios Rodolfo Rubio, del Colegio de la Frontera Norte. continúa
Santos y el precio de la paz
continúa
miércoles, 24 de febrero de 2010
Aprender de Haití: una asignación inconclusa

por Ignacio Ramonet
Por muy "natural" que parezca, ninguna catástrofe es natural. Un seísmo de intensidad idéntica causa más víctimas en un país empobrecido que en otro rico e industrializado. Ejemplo: el terremoto de Haití, de magnitud 7,0 en la escala de Richter, ha ocasionado más de cien mil muertos, mientras que el de Honshu (Japón), de idéntica fuerza (7,1), acaecido hace seis meses, apenas provocó un muerto y un herido.
"Los países más pobres y los que tienen problemas de gobernabilidad están más expuestos a riesgos que los otros", confirma un reciente informe de la ONU (1). En una misma ciudad, el impacto humano de una calamidad puede ser muy distinto según las características de los barrios. En Puerto Príncipe, el seísmo se ensañó con las desvencijadas barriadas populares del centro. En cambio, los distritos privilegiados de la burguesía mulata comerciante apenas padecieron estragos.
Tampoco son iguales los pobres ante la adversidad. La Federación Internacional de la Cruz Roja sostiene que, en caso de desastre, "las mujeres, los discapacitados, los ancianos y las minorías étnicas o religiosas, víctimas habituales de la discriminación, son más castigados que los demás" (2).
¿Es Haití un país pobre? En verdad, no hay países pobres; sólo existen "países empobrecidos". No es lo mismo. En el último tercio del siglo XVIII, Haití era la Perla de las Antillas y producía el 60% del café y el 75% del azúcar que se consumía en Europa. Pero, de su gran riqueza sólo se beneficiaban unos 50.000 colonos blancos, y no los 500.000 esclavos negros que la producían.
Invocando los nobles ideales de la Revolución Francesa, esos esclavos se sublevaron en 1791 al mando de Toussaint Louverture, el Espartaco negro . La guerra duró trece años. Napoleón envíó una expedición de 43.000 veteranos. Triunfaron los insurrectos. Fue la primera guerra racial anticolonial y la única rebelión de esclavos que desembocó en un Estado soberano.
El 1 de enero de 1804, se proclamó la independencia. Sonó como un aldabonazo en el continente americano. Los esclavos negros demostraban que, por su propia lucha, sin la ayuda de nadie, podían conquistar la libertad. Afro-América emergía en la escena política internacional.
Pero el "mal ejemplo" de Haití -así lo calificó el Presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson- aterrorizó a las potencias que seguían practicando la esclavitud. No se le perdonó. Y nadie reconoció, ni ayudó a la nueva república negra, pesadilla del colonialismo blanco. Aún hoy, el viejo terror no ha desaparecido. Pat Robertson, telepredicador estadounidense, ¿no acaba acaso de afirmar: "Miles de hatianos han muerto en el seísmo porque los esclavos de Haití hicieron un pacto con el diablo para obtener su libertad" (3)?
El nuevo Estado independiente fue boicoteado durante decenios con la idea de "recluir la peste" en ese país. Haití cayó en guerras civiles que arrasaron su territorio. Se perdió la necesaria etapa de construcción de un Estado-nación. Institucionalmente, a pesar de la gran calidad de sus numerosos intelectuales, el país quedó estancado.
Después vino el tiempo de la ocupación por Estados Unidos que duró de 1915 a 1934. Y de la guerra de resistencia. El héroe de la rebelión, Charlemagne Péralte, fue crucificado por los marines , clavado en la puerta de una iglesia... Washington acabó por ceder Haití a nuevos dictadores, entre ellos: Papa Doc Duvalier, uno de los más despóticos.
En los años 1970, aún gozaba Haití de soberanía alimentaria, sus agricultores producían el 90% de los alimentos que consumía la población. Pero el Plan Reagan-Bush, impuesto por Washington, obligó a suprimir los aranceles sobre la importación de arroz, producto básico del cultivo local. El arroz estadounidense, más barato porque estaba subvencionado, inundó el mercado local y arruinó a miles de campesinos que emigraron en masa a la capital, donde el seísmo los ha atrapado...
La única experiencia de gobierno realmente democrático, fue la de Jean-Bertrand Aristide, dos veces Presidente (1994-1996 y 2001-2004). Pero sus propios errores y la presión de Washington lo empujaron al exilio. Desde entonces, de hecho, Haití se halla bajo tutela de la ONU y de un conglomerado de ONGs internacionales. El Gobierno de René Préval ha sido sistemáticamente privado de medios de acción. Por eso resulta absurdo reprocharle su inoperancia ante los efectos del seísmo. Hace tiempo que el sector público fue desmantelado y sus principales actividades transferidas, si eran rentables, al sector privado, o a las ONGs cuando no lo eran. Antes de convertirse en el Ground Zero del planeta, Haití ya era el primer caso de "colonialismo humanitario". La tragedia reforzará la dependencia. Y por consiguiente las resistencias. El "capitalismo de choque", descrito por Naomi Klein, hallará una nueva ocasión de reclamar -en nombre de la eficacia- la privatización integral de todas las actividades económicas y comerciales ligadas a la reconstrucción.
Estados Unidos está en primera línea, con sus Fuerzas Armadas desplegadas en una ofensiva humanitaria de gran envergadura. Resultado sin duda de un generoso deseo de socorrer. Pero también de indiscutibles intereses geopolíticos. Washington prefiere invadir Haití de ayuda que ver invadidas sus costas por decenas de miles de boat people haitianos. En el fondo, se trata de la misma vieja obsesión: "recluir la peste"...
(foto tamada de Blogs Periodistas Cubanos)
Notas:
(1) Riesgo y pobreza en un clima cambiante. Invertir hoy para un mañana más seguro , Naciones Unidas, Nueva York, mayo de 2009.
(2) Informe Mundial sobre los desastres 2009 , Cruz Roja Internacional, Ginebra, julio de 2009.
(3) Christian Broadcasting Network, 14 de enero de 2010.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Cuatro frases que hacen crecer la nariz de Pinocho

por Eduardo Galeano*
1. Somos todos culpables de la ruina del planeta.
La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.
2. Es verde lo que se pinta de verde.
Ahora, los gigantes de la industria química hacen su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.
3. Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral.
Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de
resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba- Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior.Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.
4. La naturaleza está fuera de nosotros.
En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoniaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
(*) Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo, autor de Las venas abiertas de América Latina, Memorias del fuego y Espejos/Una historia casi universal.
martes, 1 de diciembre de 2009
Ciegos ante la pobreza en Estados Unidos
If Michael Harrington, author of "The Other America: Poverty in the United States," were alive today and writing an update of his 1962 classic, he would probably not need to change a word of the following observation from that book:
continuar
La brecha infantil
NACIONES UNIDAS, 30 nov (IPS) - Casi un tercio de los bebés nacidos con VIH en los países en desarrollo mueren antes de su primer cumpleaños, a diferencia de la mayoría de los portadores de este mal del mundo industrializado que pueden vivir décadas con buena salud gracias a tratamientos farmacológicos cada vez más efectivos.
Entre aquellos que sobreviven en los países pobres, la mitad morirá antes de cumplir dos años, y las tres cuartas partes no llegarán a los cinco años, según las últimas cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En un debate sobre niños con VIH (virus de inmunodeficiencia humana) organizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) como parte de las celebraciones por el 20 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, activistas y expertos en salud pública enfatizaron la necesidad de una mayor accesibilidad a tratamientos, análisis adecuados y cuidados.
Sin embargo, el informe "La infancia y el sida: Cuarto inventario de la situación", que Unicef presentó este lunes, en víspera del Día Mundial del Sida, señala que se han logrado algunos avances.
Por ejemplo, ahora 45 por ciento de las madres con VIH, causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), reciben tratamiento antirretroviral durante el embarazo, en comparación con el escaso 10 por ciento de 2004.
Pero la transmisión de madre a hijo todavía ronda 80 por ciento en el mundo en desarrollo, mientras que en los países industrializados es de uno a dos por ciento.
Entre los pasos fundamentales figuran análisis simples, baratos e inmediatos para los niños, más terapias antirretrovirales para todas las embarazadas con VIH, y mayores esfuerzos de las empresas farmacéuticas y los gobiernos para hallar tratamientos más adecuados y accesibles para niños y bebés.
Se debe presionar a los laboratorios para que adapten los medicamentos a fin de que los usen los niños, donde sea posible, y abaraten su costo, señalan los expertos.
"El tratamiento para el VIH está disponible solamente desde mediados de los años 90, así que solamente tenemos de 12 a 13 años de experiencia", dijo a IPS Shaffiq Essajee, director de operaciones clínicas y alto asesor en pediatría de la Fundación Clinton.
"Las personas con VIH (se han mantenido) vivas y saludables durante este periodo. El cielo es el límite en relación a cuánto tiempo puede vivir un niño con VIH si recibe tratamiento", enfatizó.
"Los sistemas inmunológicos de los niños reaccionan más rápida y efectivamente que los de los adultos a los tratamientos antirretrovirales. El problema es la falta de fórmulas antirretrovirales baratas, adecuadas a los niños, y cómo hacer esto posible en contextos de recursos limitados", continuó Essajee.
En 2004, el tratamiento más barato costaba 600 dólares por niño por año. Apenas dos años después, el costo había caído a 60 dólares. Que haya medicamentos más baratos es una necesidad, pero esto no alcanzará para resolver el problema, sostienen los expertos.
"Aunque se ha logrado la 'paridad', no podemos dormirnos en nuestros laureles", dijo Essajee.
Todavía se necesita desarrollar sistemas tempranos y eficientes de análisis y diagnóstico infantil, explicó. "Hay un enorme problema sistémico porque estamos perdiendo alrededor de la mitad de los niños desde el análisis positivo inicial a un proceso de tratamiento. Un tercio de los niños diagnosticados como positivos nunca acceden a terapias", señaló.
Actualmente hay dos millones de niños y niñas que viven con VIH, lo que representa alrededor de siete por ciento del total mundial.
Hay muy pocos retornos después de obtenidos los resultados, planteó Deborah Birx, directora del Programa Mundial del Sida en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
Revertir esta tendencia "puede insumir entre uno y cuatro meses. Muchos padres ni siquiera vuelven a buscar los resultados", dijo.
Según el sacerdote Ed Phillips, presidente del Programa de Deanery Oriental para el Alivio del Sida en Nairobi, "van una vez a la clínica, pero no tienen dinero para otro boleto de autobús para ir de nuevo".
La solución es que haya sistema de diagnóstico que sean más fácil de manejar y que permitan procesar la muestra mientras los padres esperan, sostienen Phillips y otros.
También hay que aconsejar a las mujeres, para que se den cuenta de que necesitan someterse a análisis. "No podemos acceder a los niños si no podemos acceder a sus madres", dijo Birx.
Las pruebas del VIH y la orientación tras el diagnóstico son fundamentales para impedir que las madres transmitan la enfermedad a sus hijos.
Karen Plater, secretaria adjunta de la Iglesia Presbiterana de Canadá, dijo a IPS que en los últimos años se registraron grandes mejoras en las vidas de muchas personas.
"Visité Malawi por primera vez en 1997. En ese momento no había acceso a antirretrovirales y la gente todavía se negaba a aceptar que había un problema en su comunidad", relató.
"Cuando fui de nuevo, en 2001-2002, vi una diferencia considerable. La gente tenía más disposición a hablar del tema. Al aumentar los porcentajes de personas infectadas con VIH, todos conocían a alguien (que tuviera el virus), directamente o en su familia inmediata. Eso hizo que se asesoraran y realizaran análisis voluntariamente", explicó.
"Había una sensación de esperanza. El estigma es menor que antes, y ahora los grupos de apoyo a personas con VIH implican individuos saludables, que trabajan juntos en proyectos, huertas, intentando apoyarse el uno al otro", enfatizó Plater.
La Alianza Ecuménica de Acción Mundial, una amplia red internacional de iglesias y organizaciones cristianas que cooperan en asuntos de alimentación y VIH/sida, inició la Campaña Prescripción para la Vida, donde se pidió a niños de 14 países diferentes que escribieran cartas a ejecutivos de empresas farmacéuticas y funcionarios gubernamentales exigiéndoles acción.
Una exhibición de extractos de sus peticiones comenzó este mes en la sede de la ONU, en Nueva York, y continuará hasta este viernes.
Eric Sawyer, asesor del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida) y fundador de las entidades Act Up New York y Housing Works, que vive con VIH desde hace casi 30 años, dijo en la inauguración: "¿Es justicia moral que yo pueda comprar casi tres décadas de vida e incluso más porque tengo acceso a las últimas medicaciones apenas éstas se desarrollan?".
"No creo que sea moral. No creo que sea justo. No creo que sea correcto. Todos deben poder comprar la vida, como yo lo he hecho", opinó. (FIN/2009)